Un viaje por la Cordillera de la Sal, entre la Luna y Marte
Prepárate para explorar uno de los terrenos más únicos del planeta.
La Cordillera de la Sal es un lugar donde la Tierra revela su forma más cruda — y más sorprendente. Aquí, las montañas están formadas por el mismo sal que usamos en la vida cotidiana: sodio y cloro. Combinado con minerales como el yeso y los tonos rojizos de la arcilla, este paisaje crea escenarios que fácilmente se confunden con las superficies de la Luna y Marte.
Y eso es exactamente lo que vivimos en este recorrido.
Visitamos dos de los parques más emblemáticos del Atacama: el Valle de la Luna y el Valle de Marte, también conocido como Valle de la Muerte. Dos lugares con nombres similares — pero con atmósferas completamente distintas. Sin spoilers: dejamos que el guía te cuente, durante el recorrido, por qué.
Te recogemos directamente en tu alojamiento y nos dirigimos al Valle de la Luna, ubicado a menos de 10 km de San Pedro de Atacama. Tras ingresar al parque — donde hay baños y una exposición sobre su formación geológica — comenzamos la exploración combinando trayectos en vehículo con caminatas por los puntos más representativos.
La primera experiencia es una caminata por las arenas del desierto hasta la Duna Mayor. Desde allí, el paisaje se abre: es posible observar la gran depresión del valle y formaciones como el Anfiteatro, resultado de fuerzas geológicas que han modelado este territorio durante millones de años.
Antes de llamarse Valle de la Luna, esta zona era conocida como Salinas, debido a la actividad minera. El sal extraído aquí fue utilizado principalmente en procesos industriales ligados a la minería del cobre en la región de Calama, como en Chuquicamata.
Visitamos una antigua mina de sal para comprender este pasado. En el lugar se pueden observar formaciones más recientes — producto de las escasas lluvias del desierto — junto a capas minerales con miles de años de antigüedad, registrando el paso del tiempo en la propia superficie.
Las Tres Marías, anteriormente conocidas como Los Vigilantes, aparecen en el recorrido como una muestra del trabajo del viento y el tiempo. Sus formas invitan a la interpretación, haciendo que cada visitante vea algo distinto.
Continuamos hacia el Mirador de Ckari, también conocido como la famosa Piedra del Coyote. Desde lo alto, se aprecia uno de los contrastes más impactantes de la región: el oasis de San Pedro de Atacama y el verde que lo rodea, en medio de la aridez de la Cordillera de la Sal.
Y entonces, el día cambia.
Finalizamos el recorrido en el Valle de Marte (Valle de la Muerte), donde el atardecer transforma completamente el paisaje. La luz recorre el valle y resalta sus tonos rojizos, creando un escenario que remite directamente al planeta Marte.
Durante este momento, compartimos vino chileno y pisco sour, acompañados de frutas y snacks. Un espacio para desconectar, compartir — o simplemente contemplar.
Aquí incluimos una parada exclusiva de Atacama Connection, en un punto cuidadosamente elegido de la Cordillera de la Sal, donde pocos llegan — creando el escenario ideal para vivir este momento con más calma, espacio y profundidad.
Si buscas una experiencia que vaya más allá de lo tradicional, este es el punto donde el tour deja de ser solo un recorrido — y se convierte en algo verdaderamente memorable.
Este es uno de los pocos tours en San Pedro de Atacama que combina el Valle de la Luna y el Valle de Marte en una sola experiencia, permitiendo comprender la Cordillera de la Sal desde distintas perspectivas.
Regresamos a San Pedro de Atacama al inicio de la noche, con la sensación de haber recorrido dos mundos distintos dentro de un mismo desierto.
Al realizarse a la misma altitud de San Pedro de Atacama (aprox. 2.500 metros), este tour es ideal para los primeros días del viaje.
ALTITUDE MÁXIMA: 2.500 metros
RECOMENDADO PARA: los primeros días en el desierto de Atacama.



















































