Todos los años, el 1 de agosto, las comunidades atacameñas celebran Patta Hoiri, una expresión local utilizada para referirse a la Madre Tierra (Pacha Mama). La fecha marca el inicio de un nuevo ciclo y reúne agradecimientos, deseos de prosperidad y homenajes a la memoria de los antepasados. Es una tradición ancestral que ayuda a comprender algo esencial: pese a su extensa superficie de tierras áridas, el Atacama no es un escenario vacío. Es un territorio habitado, cargado de historias y significado.
Antes del amanecer, el frío del invierno del hemisferio sur todavía extiende su manto sobre San Pedro de Atacama. El volcán Licancabur se recorta en el horizonte y la luz revela un paisaje prácticamente inmóvil. Sin embargo, en ese momento, la tierra comienza a despertar.
Para quienes visitan la región, conocer esta dimensión cultural puede ser transformador. Las montañas, el desierto, los cultivos, el agua, el sol y las comunidades locales adquieren nuevos significados y se unen para formar un panorama único en el mundo.
¿Qué es Patta Hoiri?
Patta Hoiri es una celebración vinculada al despertar de la tierra después de su descanso durante el invierno. En San Pedro de Atacama, el inicio de agosto se entiende como un momento de apertura, en el que termina un ciclo y comienza otro con la esperanza de fertilidad, buenas cosechas, protección y vida comunitaria.
Cada año, San Pedro de Atacama reúne a residentes, líderes comunitarios y autoridades frente al Licancabur para celebrar la ceremonia. Durante el llamado Pago a la Tierra, se ofrecen ritualmente hojas de coca, chicha y vino a la tierra. Los participantes también recuerdan a sus antepasados y expresan sus deseos para el nuevo ciclo que comienza.
En este contexto, el término “pago” no describe una “compra” ni un intercambio monetario. Expresa un gesto de reconocimiento y retribución: la comunidad entrega ofrendas a la tierra que sustenta la vida. Sin embargo, los elementos y la forma de realizar la ceremonia varían entre comunidades y familias. Por eso, el registro de 2022 realizado por la Municipalidad de San Pedro de Atacama, que sirve de base para este artículo, debe entenderse como el relato de una celebración específica y no como un guion inmutable.
También es posible encontrar distintas grafías para el nombre de la tradición. En este artículo adoptamos la forma Patta Hoiri, la misma que utilizó la Municipalidad de San Pedro de Atacama en su relato de la ceremonia. En otros contextos aparecen variantes como “Pata Hoiri”. Al fin y al cabo, es común que surjan variaciones ortográficas cuando las palabras de lenguas indígenas se registran con el alfabeto latino.
¿Quiénes son los Licanantay?
Los Licanantay son el pueblo originario del territorio atacameño. La palabra “atacameño” sigue siendo correcta y de uso extendido, incluso entre las instituciones chilenas. “Licanantay”, por su parte, pone en valor la forma en que el propio pueblo se identifica. Los documentos históricos y contemporáneos también pueden presentar variantes como “Lickanantay” o “Licán Antai”.
Mucho antes de la formación de los Estados nacionales actuales, las comunidades Licanantay ya vivían entre el desierto, los salares, los valles y las zonas altas de los Andes. Sin embargo, su presencia geográfica e histórica supera los límites de San Pedro de Atacama y se relaciona con territorios que hoy forman parte de Chile, Argentina y Bolivia.
En los oasis, el pueblo Licanantay desarrolló prácticas agrícolas extraordinarias, adaptadas a uno de los ambientes más secos del planeta. Los ayllus, comunidades y núcleos tradicionales organizados mediante vínculos territoriales y sociales, forman parte de esta historia. El maíz, la alfalfa, el trigo, las hortalizas y frutas como las uvas destinadas a la producción de vinos se encuentran entre los cultivos registrados en la región. En este contexto árido, el agua y el suelo fértil nunca son simples detalles. Son los elementos que sostienen la alimentación, la continuidad de la comunidad y la transmisión de conocimientos a lo largo de los siglos.
Por eso, Patta Hoiri no puede separarse del territorio. Pedir fertilidad a la tierra, en pleno desierto, revela una relación construida durante generaciones, atenta a los ciclos naturales y a los límites del ambiente.
Kunza: una lengua ancestral en proceso de revitalización
La lengua ancestral del pueblo Licanantay es el kunza. Como ocurre con otras palabras indígenas, el nombre también puede aparecer escrito como Ckunsa, ckunza o cunza, según la época y la fuente.
Una lengua es mucho más que un sistema de palabras. Conserva formas de nombrar el territorio, organizar los recuerdos y transmitir una visión del mundo. Estrechamente vinculados con la cosmovisión andina, los nombres de lugares, los elementos del paisaje y las expresiones ceremoniales mantienen viva esta presencia ancestral en el Atacama.
En la actualidad, el kunza atraviesa un proceso de revitalización impulsado por las propias comunidades. En 2025, el Consejo Lingüístico Ckunsa Lickanantay, con el apoyo de instituciones culturales y educativas, presentó y distribuyó ejemplares de un diccionario unificado. La iniciativa busca fortalecer la enseñanza de la lengua y promover su regreso a los espacios comunitarios y escolares.
Este movimiento ayuda a evitar un error frecuente: tratar la cultura, y especialmente la lengua originaria atacameña, como algo extinto que pertenece únicamente al pasado. El pueblo Licanantay sigue presente y organizado, y trabaja para garantizar el futuro de su lengua tradicional.
¿Qué sucede durante el Pago a la Tierra?
La celebración tiene lugar al amanecer, cuando los Licanantay ofrecen a la tierra hojas de coca, chicha y vino, mientras los participantes recuerdan a sus antepasados y expresan deseos de paz, fertilidad, prosperidad y buenas cosechas para el nuevo ciclo que comienza.
Cada elemento adquiere sentido dentro de la ceremonia y de la relación de la comunidad con la aridez de un territorio que muchas veces resulta inhóspito. Fuera de este contexto, una simple lista de ofrendas dice poco acerca de la importancia de esos elementos. La profundidad del ritual se encuentra en el conjunto: la fecha, el lugar, la hora, el frío, la presencia colectiva, la memoria y la intención de agradecer a la Madre Tierra.
El Licancabur, el sol y los cerros no aparecen únicamente como componentes del paisaje, sino como presencias divinas relacionadas con la protección y la continuidad de la vida en la región. Para el viajero, esta perspectiva abre otra forma de contemplar el desierto. La belleza del horizonte deja de ser solamente un paisaje extraordinario y se transforma en algo grandioso, divino, ancestral y lleno de significados.
¿Por qué Patta Hoiri se celebra el 1 de agosto?
En el hemisferio sur, agosto se encuentra en pleno invierno. En la tradición Licanantay celebrada en San Pedro de Atacama, el 1 de agosto marca el momento en que la tierra comienza a abrirse y despertar después de su largo descanso invernal. Comienza entonces el mes dedicado a la Madre Tierra, junto con un nuevo ciclo de cosecha para la comunidad.
Por eso, la ceremonia reúne deseos de buenas cosechas, prosperidad, unión, protección y paz. Al mismo tiempo, el ritual permite dejar atrás los aspectos negativos del ciclo anterior y proyectar buenos deseos para el período siguiente.
Esta combinación de agricultura, memoria y vida colectiva demuestra que Patta Hoiri no es simplemente una festividad del calendario. Es una celebración que reafirma las responsabilidades del pueblo Licanantay de cuidar la tierra, agradecer lo que ofrece y transmitir esta tradición de gratitud a las próximas generaciones.
¿Los turistas pueden conocer o participar en la ceremonia de Patta Hoiri?
La ceremonia de Patta Hoiri es una práctica cultural y espiritual viva, no una representación creada para turistas y visitantes. Algunas celebraciones pueden ser de carácter público o admitir la presencia de personas ajenas a la comunidad. Otras, en cambio, pertenecen a la intimidad de una comunidad o familia. La participación siempre depende de una invitación, una autorización y la orientación local. El primer gesto de un viajero responsable consiste en aceptar estos límites. Si existe la oportunidad de presenciar una ceremonia de Patta Hoiri, el viajero debe:
- preguntar antes de fotografiar, filmar o publicar imágenes;
- guardar silencio cuando se le solicite y seguir las indicaciones de anfitriones y guías;
- no tocar, retirar ni reorganizar ofrendas u objetos;
- evitar reproducir el ritual por cuenta propia o reducirlo a una simple representación turística;
- dar prioridad a experiencias dirigidas o validadas por integrantes de la comunidad Licanantay.
Respetar la celebración local también significa comprender que el acceso no está garantizado, ni siquiera para quienes se encuentren en San Pedro de Atacama el 1 de agosto. Si la respuesta es “no”, es importante entender que esta decisión protege la autonomía de quienes mantienen viva la tradición y debe respetarse sin cuestionamientos. Recomendamos buscar información sobre celebraciones públicas o ponerse en contacto con Atacama Connection para consultar si existe la posibilidad de participar.
¿Qué enseña Patta Hoiri a quienes visitan el Atacama?
Los paisajes del Atacama impresionan por sí solos: volcanes, lagunas, salares, formaciones rocosas y un cielo de extraordinaria nitidez. Pero la experiencia se vuelve aún más completa cuando el viajero reconoce que estos paisajes forman parte del contexto de un pueblo y una cultura.
Conocer Patta Hoiri invita a observar con otros ojos los campos cultivados en medio de la aridez del desierto, comprender la importancia de los ayllus, escuchar los nombres locales y reconocer la presencia, la fuerza y la resiliencia del pueblo Licanantay. Esta nueva mirada no reduce el encanto de las bellezas naturales. Todo lo contrario: aporta profundidad, espiritualidad y contexto a un escenario que ya es deslumbrante.
También transforma la actitud y la percepción del visitante. En lugar de llegar a San Pedro de Atacama únicamente para consumir paisajes y excursiones, el viajero aprende a atravesar el desierto con atención y respeto. En vez de buscar solo una fotografía increíble, comienza a buscar también contexto y conexión. Y, en lugar de considerar la tradición Licanantay como un simple vestigio del pasado, descubre una cultura contemporánea y viva, que conserva conocimientos y decide cómo y con quién desea compartirlos.
Conoce el Atacama más allá del paisaje
No es necesario viajar exactamente el 1 de agosto para comprender la fuerza de Patta Hoiri. En cualquier época del año, un itinerario bien guiado puede acercar al visitante a la historia de los poblados, los paisajes andinos y la presencia Licanantay, sin convertir las prácticas sagradas en productos turísticos.
Activa desde 2001, Atacama Connection combina experiencia local, planificación y conocimiento del territorio para dar a conocer San Pedro de Atacama desde una perspectiva más amplia. Nuestro equipo ayuda a organizar un viaje seguro, equilibrado y conectado con los significados del desierto.
Habla con Atacama Connection y planifica un itinerario que revele no solo lo que existe ante tus ojos, sino también las historias que dan vida al Atacama.
Fuentes y referencias:
- Municipalidad de San Pedro de Atacama – Con ofrendas y rituales festejan Patta Hoiri en San Pedro de Atacama (2022)
- UNESCO – Entrega do Dicionário Unificado da Língua Ckunsa (2025)
- Servicio Nacional del Patrimonio Cultural – Dicionário Unificado Ckunsa (2025)
- Memoria Chilena – Licán Antai
- Memoria Chilena – Cultura atacamenha, ayllus e agricultura
- Memoria Chilena – Língua Ckunza
- Consejo de Pueblos Atacameños
- Atacama Connection